Inestabilidad en el mercado petrolero por el conflicto en Medio Oriente
Los precios internacionales del crudo registraron una caída tras haber alcanzado niveles máximos en cuatro años debido a las crecientes tensiones bélicas entre Israel e Irán. Esta volatilidad refleja la preocupación global por posibles interrupciones en el suministro de energía proveniente de una de las regiones productoras más importantes del mundo.
El barril de crudo Brent bajó a 77,18 dólares, mientras que el West Texas Intermediate descendió a 73,71 dólares, cortando una racha de subidas consecutivas que se dispararon luego de que Irán lanzara un ataque masivo con misiles contra Israel. Aunque los precios retrocedieron en las últimas jornadas, el mercado permanece en alerta ante la posibilidad de que el gobierno israelí responda atacando infraestructura petrolera iraní, lo que podría retirar del mercado global hasta 1,5 millones de barriles diarios. El aumento previo en el valor del combustible generó temores sobre un rebrote inflacionario que afectaría directamente a las economías occidentales y a los costos logísticos internacionales.
A la incertidumbre geopolítica se suman otros factores que presionan el precio a la baja, como la débil demanda de petróleo por parte de China y el exceso de oferta proyectado por la OPEP+ para finales de este año. Los analistas advierten que, si bien la situación militar en el Líbano y las amenazas de represalias mantienen una prima de riesgo elevada, el contexto económico mundial y la capacidad de producción excedente de algunos países podrían amortiguar el impacto. No obstante, cualquier escalada directa que afecte el paso de buques cisterna por el Estrecho de Ormuz podría provocar un nuevo y drástico encarecimiento del recurso en el corto plazo.

