Estrategias comerciales frente a una compleja realidad económica regional
A pesar de la reciente desaceleración registrada en el Índice de Precios Internos al Por Mayor que se ubicó en un 2,5%, el impacto en las góndolas locales se ve fuertemente condicionado por factores estacionales y la crisis de los principales motores productivos del sur mendocino. Esta coyuntura ha forzado una notable transformación en los hábitos de compra de la comunidad local.
En el sector comercial mayorista se percibe una marcada estabilidad en la mayoría de las líneas de productos, exceptuando los derivados de harinas y grasas que sufrieron incrementos debido al aumento de su consumo por las bajas temperaturas invernales. Ante este escenario, el comportamiento de los clientes varía según su poder adquisitivo: mientras que los sectores de ingresos medios y bajos vuelcan masivamente su demanda hacia segundas y terceras marcas de primera necesidad, los segmentos de mayor poder adquisitivo continúan eligiendo firmas tradicionales pero recurren estrictamente a las promociones, los descuentos y la financiación con tarjetas de crédito para sostener el consumo. Asimismo, eventos masivos como las semanas de descuentos especiales ganan terreno como herramientas clave para el stockeo familiar y comercial.
El diagnóstico microeconómico para la región se presenta sumamente complicado a diferencia de otras zonas del país impulsadas por el sector energético o la producción granaria. Los magros resultados de la última temporada turística, sumados a una realidad agrícola local fuertemente golpeada, configuran un panorama desfavorable que repercutirá de manera directa y negativa en los ingresos de los habitantes, debilitando las bases de la economía local.

