Prisión perpetua para el camillero que confesó el crimen de su hija en Mendoza
Tras admitir la autoría del abuso sexual y asesinato de su beba de dos meses en un juicio abreviado, Gustavo Ariel Olguín fue condenado a la pena máxima, cerrando un caso que conmocionó a la provincia por la crueldad de los hechos y las falsas acusaciones vertidas inicialmente contra la madre de la menor.
El proceso judicial reveló que el condenado intentó desviar la investigación mediante una serie de mentiras, acusando falsamente a su pareja de estar bajo los efectos de sustancias y de actuar de forma exaltada la noche del crimen. Sin embargo, las pericias técnicas y los mensajes recuperados demostraron que era Olguín quien generaba los conflictos por celos y que la madre se encontraba ausente del hogar en el momento del ataque debido a una urgencia médica personal, lo que derivó en su sobreseimiento definitivo. El acusado también pretendió justificar las graves lesiones de la pequeña Emma como un accidente derivado de un zamarrón desesperado al verla agonizar, pero los informes médicos forenses fueron concluyentes al señalar signos de abuso y el síndrome de niño sacudido.
El trágico suceso se remonta a agosto de 2023, cuando la víctima ingresó al Hospital Notti en paro cardiorrespiratorio y con un cuadro clínico devastador que incluía hematomas, lesiones cerebrales y desprendimiento de córneas, falleciendo dos días después del ingreso. Durante la investigación se comprobó además que el hombre tenía antecedentes por conductas irregulares en su ámbito laboral, de donde había sido despedido previamente por robo. Con la confesión final del imputado y la sentencia dictada esta semana, la Justicia mendocina pone fin a un expediente marcado por la brutalidad del maltrato infantil y el intento fallido del responsable por construir una coartada de impunidad.

