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Misión humanitaria frenada en el norte de África

Dos activistas de la provincia de Mendoza, identificados como Paula Giménez y Lucas Aguilera, se encuentran privados de la libertad en la ciudad libia de Benghazi junto a otros ocho compañeros de diversas nacionalidades, tras ser interceptados cuando formaban parte de un convoy internacional terrestre que pretendía trasladar alimentos y medicamentos hacia Gaza. Los diez integrantes de la comitiva iniciaron una huelga de hambre como medida de protesta en las instalaciones de los servicios de seguridad del general Khalifa Haftar, mientras esperan una audiencia judicial programada para los próximos días que defina su situación legal bajo los cargos de presunto ingreso y asentamiento ilegal.

El viaje de asistencia pacífica, organizado por un movimiento internacional que trabaja en estas iniciativas desde el año 2011, combinaba traslados marítimos con una caravana por tierra compuesta por cientos de voluntarios de todo el mundo que buscaba cruzar el Magreb, Libia y Egipto para acceder por el paso de Rafah. El trayecto se vio interrumpido abruptamente en la frontera entre las regiones oeste y este del territorio libio, donde las autoridades locales negaron el permiso de tránsito a pesar de las normativas de las convenciones de Ginebra sobre misiones de ayuda. La interrupción derivó en un intento de reanudación del diálogo el pasado 24 de mayo por parte de un grupo reducido de la delegación, momento en el cual se cortaron las comunicaciones y posteriormente se confirmó el arresto de los involucrados, quedando en libertad únicamente quienes permanecieron en la zona occidental.

Actualmente, los detenidos alternan periodos de aislamiento con momentos de convivencia en espacios comunes, disponiendo de acceso a un patio exterior y a necesidades básicas como alimentación, agua e higiene personal, aunque mantienen el ayuno voluntario desde hace cuatro días. En el plano internacional, las representaciones diplomáticas de España, Italia y Polonia lideran las negociaciones y gestiones con las autoridades libias aprovechando sus lazos históricos, en un contexto donde el movimiento organizador ratifica que mantendrá sus actividades no violentas a favor del pueblo palestino y espera que la comparecencia en los tribunales a inicios de la semana entrante dictamine la liberación definitiva de todo el grupo.

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