El conflicto en Medio Oriente escala tras una fuerte ofensiva militar estadounidense
La Casa Blanca ordenó una intensa serie de bombardeos estratégicos contra objetivos clave en Irán, en respuesta directa al fallecimiento de efectivos norteamericanos en la región y con el fin de debilitar la infraestructura bélica de Teherán.
Las operaciones tácticas comenzaron a las 19:00 hora del este y estuvieron coordinadas por el Comando Central de los Estados Unidos. La ofensiva, que acumula nueve noches consecutivas de incursiones aéreas, se centró especialmente en la destrucción de arsenales, plataformas de lanzamiento y puestos de mando pertenecientes al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, localizados en zonas estratégicas para neutralizar las amenazas sobre la libre navegación. El mandatario norteamericano defendió la contundencia de las acciones y aseguró que el régimen iraní ha perdido casi la totalidad de su infraestructura militar pesada tras recibir un impacto sumamente severo.
El detonante principal de este recrudecimiento bélico fue el fallecimiento de al menos dos uniformados estadounidenses y la desaparición de un tercero en el área de conflicto, sumado a otra baja militar registrada en el norte de Irak por el impacto de un dron. Los bombardeos buscan asegurar el control sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global y el transporte del petróleo mundial, por lo que las autoridades militares de Washington manifestaron su determinación de continuar con las misiones aéreas de forma ininterrumpida hasta erradicar los riesgos en la zona.

