Alarma en los comercios de ropa
La fuerte retracción en el consumo de vestimenta ha generado un preocupante escenario comercial que se extiende por un largo período de tiempo, provocando una severa acumulación de mercadería sin vender y tensiones financieras que obligan a realizar recortes de personal.
Durante el bimestre de marzo y abril se registró una baja interanual del 7% en la comercialización de prendas, acumulando de esta manera seis períodos seguidos de contracción y un historial negativo en 13 de los últimos 14 bimestres relevados. El 59% de los establecimientos sufrió este descenso y el 81% de los directivos identifica a la falta de demanda como su principal obstáculo, ubicándose muy por encima de la suba de costos o la escasez de financiamiento. Esta situación impide actualizar los precios frente a la inflación, al punto de que el 90% de los negocios no logra trasladar ni la mitad de las mejoras salariales a los valores al público y el 50% directamente no pudo traspasar nada. Como consecuencia, las firmas con exceso de stock pasaron del 24% al 52% en un año, al tiempo que los retrasos frecuentes en la cadena de pagos aumentaron 15 puntos porcentuales afectando al 29% del sector.
Ante esta realidad, el impacto laboral se mantiene constante mediante la disminución de plantillas, principalmente por la falta de reemplazo ante renuncias en un 30% de los casos y despidos directos en un 20%. Con la mirada puesta en el futuro inmediato, el panorama no muestra señales de una recuperación rápida, ya que el 54% define las expectativas económicas como regulares, el 34% las considera malas o muy malas, y apenas un 13% mantiene una visión positiva. Asimismo, de cara a los próximos tres meses, el 61% de las empresas anticipa que sus operaciones comerciales continuarán estancadas en los niveles actuales, mientras que un 21% prevé nuevos empeoramientos y solo un 18% proyecta mejoras.

