Freno cordillerano a la obra energética binacional entre Argentina y Chile
Un proyecto trasandino de alta tensión que busca enlazar la infraestructura energética entre ambos países enfrenta una tajante oposición institucional y social en la Región del Maule por sus probables impactos ambientales y turísticos.
La iniciativa impulsada por la firma Enel contempla un tendido de 338 kilómetros y una inversión de 160 millones de dólares para conectar la zona chilena con la subestación Río Diamante en San Rafael. Sin embargo, el trazado en disputa requiere instalar 76 torres en la comuna de San Clemente, afectando cerca de 27 kilómetros del Alto Maule y las cercanías del Paso Pehuenche. Esta intervención despertó la negativa unánime del gobierno regional, sus veinte consejeros y diversos sectores locales, quienes sostienen que la obra degrada el valor paisajístico, perjudica la biodiversidad y obstaculiza la investigación científica sin aportar beneficios concretos a la población territorial.
A la postura de las autoridades locales se suma una creciente movilización ciudadana expresada en marchas, protestas comunitarias y campañas digitales que demandan la suspensión definitiva de los trabajos. El avance de la infraestructura queda ahora supeditado al dictamen que emita la Comisión de Evaluación Ambiental del país vecino, aunque la fuerte resistencia política y la presión de las comunidades fronterizas ponen en seria duda la viabilidad del plan transfronterizo.

