¿Evitar que las familias se junten el Día de la Madre?

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No deja en claro el Gobierno (nacional o provincial), si lo que quiere es crecer en las encuestas o en las listas de personas que quieren tapar el Sol con un dedo o hacer el ridículo. ¿Quién va a controlar nada menos que el Día de la Madre? De más está decir que cualquier policía, comisario, fiscal o juez se va a juntar con su madre (de tenerla con vida), o con hermanas, suegras, abuelas, primas y un sinfín de etcéteras. Un decreto más, en medio de cientos de imbecilidades que se contradicen entre sí, mareando a los comunicadores y a los comunicados (que ya poca importancia le dan al mensaje).

Ya alejándose de cualquier atisbo de inteligencia y escondido detrás de los poco creíbles números de la epidemia que “nunca iba a llegar a Argentina”, en este caso implícitamente, el Gobierno informa que será legal juntarse con la madre en un restaurante, pero ilegal hacerlo junto al río, en el parque o simplemente en la casa. ¿Prohibirán llamar a mamá dado que el virus resiste un mes entero en el plástico del celular?, ¿prohibirán la compra de regalos porque el virus aguanta casi 30 días en los billetes?

La ciencia y la política jamás fueron muy amigas, la muerte del doctor Favaloro es un mero ejemplo de las imbecilidades en las que pueden derivar las decisiones de quien jura “por Dios y por la Patria”, a expensas de que lo más probable es que ni Dios ni la Patria le demanden jamás las torpezas, irregularidades o corruptelas que desarrollan sin el menor temor o acercamiento a la moral. En este caso, en la búsqueda de evitar la propagación de un virus absolutamente incontrolable, pretenden que las familias no se junten a celebrar en casa con alguna comida en la mesa (desde luego que no muchos tendrán acceso a un asado).

Si bien hay quienes consideran que fue “brillante”, lo cierto es que –objetivamente– desde el 19 de marzo se aplica en nuestro país una “solución” que no ha llevado a ninguna parte; si la cuarentena hubiese sido una gran idea, habría cada vez menos casos o nos sentaríamos a ver una curva que decrece, no que parece ser una montaña rusa de alto riesgo.

¿Quién irá a controlarlo?, ¿algún policía estará revisando casa por casa que no haya familias reunidas?, ¿algún fiscal los acompañará?, ¿algún juez se acordará de su rol justo un domingo mientras se sienta a la derecha de mamá? La única ley respetada al 100% en Argentina, es la de gravedad, sin embargo, pocas veces a funcionarios relativamente normales se les cae una buena idea. Lo más probable es que muchos ni siquiera sepan la diferencia entre covid-19 y coronavirus (en más de una oportunidad lo tratan como sinónimos tanto ellos como muchos miembros de la prensa).

¿Evitar que las familias se junten el Día de la Madre? ¿Y después qué?, ¿van a evitar Navidad y Año Nuevo también? No les cabe ni el adjetivo más lamentable del diccionario.

Max Belaeff – Periodista

 

 

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