Abel Pintos, más libre que nunca: “Mis temores han cambiado de disfraz”

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El cantautor argentino Abel Pintos disfruta de una nueva etapa donde las emociones y la inspiración marcan su rumbo en medio de la coyuntura mundial con el COVID-19. El nacimiento de su hijo lo hace inmune a cualquier virus y representa su principal motor para seguir haciendo arte.

“La sensación que me abraza a diario en esta etapa es de libertad, a contra de todo lo que está pasando en el mundo”, expresa.

El reconocido artista destaca un cúmulo de sentimientos que lo envuelven tras su reciente paternidad y el confinamiento a raíz de la pandemia del COVID-19. “Me ha permitido ser muy creativo de manera muy distinta”.

Define al 2020 como muy movilizante tanto en lo artístico, en lo personal y por la coyuntura mundial, aspectos que asegura influyeron en su inspiración.

“Es un año muy productivo para mí porque escribo canciones en mis distintos procesos, emocionales, mentales y sentimentales de distintas etapas de mi vida, y se ha dado ahora una conjunción, la artística, la etapa de la humanidad y la íntima de mi familia, entonces me encuentro muy creativo y escribiendo justamente por ese motivo”.

Afirma que ha atravesado por un cambio espiritual que le ha permitido ser una persona más relajada. “Todo lo que hago lo hago por la necesidad y el amor de hacerlo, no deposito energía en las cosas que no me suman emocional ni espiritualmente. Me siento verdaderamente libre ahora, muy cerca de la libertad”.

Paternidad

El también productor alista su próxima producción discográfica, en la cual todo lo que ha atravesado este año se verá reflejado. Sin embargo, el músico si lanzó una canción desde la cuarentena, “Piedra libre”, homenajeando a su primer hijo, Agustín, fruto de su relación sentimental con Mora Calabrese.

“En el proceso creativo de Piedra Libre me encontré siendo mucho más libre creativamente de lo que había sido siempre a lo largo de mi carrera, más libre de autoprejuicios y de autocensuras que muchas veces uno como autor de su propia obra tiene que lidiar con eso”.

Consultado sobre a qué tipo de prejuicios se refiere, indica que al compromiso que implica estar arriba de un escenario, al ser el centro de atención del público.

“Esa responsabilidad de querer honrar esa atención, te lleva a pensar cada acto, cada gesto. Se termina traduciendo en cosas positivas pero también termina limitando en ciertos grados de creatividad, al pensar si lo que estás haciendo te gusta y cuando le va gustar a los demás”.

Remarca que por un lado es positivo, al ocuparse y preocuparse de lo bien que se va a sentir el otro cuando reciba lo que uno le brinda pero también tiene un costado, como todo en la vida.

“Si lo llevás a un extremo, y si permitís que crezca demasiado termina dominando un poco tus pulsos creativos y tus necesidades, entonces perdés un poco el foco de qué estás haciendo por una necesidad genuina de tus emociones, de lo que buscas en la vida y para con la vida y qué estás haciendo por querer cumplir con las expectativas de los demás”.

“La paternidad es un mundo que desconocía absolutamente y que estoy descubriendo día a día, que me está enseñando mucho y que me está llevando a reinterpretar todo de la vida y del mundo, y por supuesto a reinterpretarme a mí mismo. Mis prioridades han cambiado, hasta mis temores han cambiado de disfraz”.

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